Entretenimiento con compromiso social

Tal como lo afirma en uno de sus artículos la revista Señal Internacional, el producto estelar de la industria televisiva en Latinoamérica sigue siendo la telenovela. Y, como lo señaló, también, Michal Nasiv, de Dori Media Group, en la misma publicación “las telenovelas son reconocidas por generar lealtad en la audiencia”.

Nuestro país no escapa a esta realidad y se suma con la producción de novelas que mantienen las pautas básicas y también tocan temas sociales.

Esta semana comenzó por Telefé “Secretos de Amor”, protagonizada por Soledad Silveyra y Arturo Puig. Desde el primer capítulo percibí que, además de las clásicas tramas de estos programas, se dará visibilidad al gran negociado de los laboratorios, las obras sociales, los medicamentos “truchos” y la experimentación de drogas no autorizadas con seres humanos.

“Secretos de Amor” encierra un misterio dentro de una familia dueña de una prestigiosa Prepaga, con una cantidad de centros de salud asociados. El hijo mayor del matrimonio es un psiquiatra obsesionado con la fabricación de una droga, que años atrás le provocó la muerte a una de sus pacientes.

Nacho vuelve luego de cinco años dispuesto a arrebatarle la empresa a su padre, para tener a su alcance todo lo necesario para experimentar ilegalmente su fórmula con humanos, convencido de que podrá “acabar con el dolor físico”.

Anteriormente, en “Vidas Robadas”, se puso en escena el delito de la trata de personas y en “Montecristo”, los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.

Entonces, que las telenovelas no pasen sólo por los enamorados que no pueden concretar su amor, las venganzas y los odios, y que se planteen problemas sociales, está bueno. Porque al captar la atención del público diariamente durante meses, dan visibilidad a estos conflictos, hacen oír las voces de quienes no tienen voz (o pantalla).

Eso, sumado a que cada vez más las grandes compañías de la industria televisiva compran programas enlatados o adquieren los formatos para adaptarlos a la audiencia de otros países, aporta a instalar las cuestiones de interés social.

Lógicamente, una telenovela no va a solucionar nada. No obstante, a través de un programa de entretenimiento, se logra interesar a la gente por temas a los que quizás no les presta atención cuando los ve en un noticiero. Es un despertar de la conciencia y el compromiso con lo que sucede a nuestro alrededor, es el primer paso. Eso sí está bueno.

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Goleada Argentina e ingenio cordobés

En el segundo partido de la etapa clasificatoria del Mundial Sudáfrica 2010, la selección Argentina goleó hoy por 4 a 1 a Corea. Tanta alegría apenas comenzado el día no fue desaprovechada por uno de los tantos vendedores ambulantes que se ganan la vida en los colectivos.

Esta mañana, luego del partido, iba transitando por el centro de Córdoba como una pasajera más, hasta que una melodía asociada al Mundial de Fútbol me llamó la atención. Un señor con un grabador había subido y todo hacía suponer que pretendía vender CD’s con la música de este evento deportivo.

Pero, no. La canción de David Bisbal referida al Mundial era sólo el “gancho” para ofrecer los ya conocidos temas de Ricardo Montaner, Thalía, Cristian Castro y otros que nada tienen que ver con el fútbol.

No sé si este laburante pudo vender su mercadería. Yo ya llegaba a mi destino. Pero sí logró que todo el pasaje, que venía comentando el buen desempeño de la selección de Diego Maradona, lo escuchara y, tal vez, pudo hacer su negocio, sumándose al clima de fiesta con mucho ingenio.

La técnica y la pasión no van de la mano

Entre las noticias periodísticas relacionadas al Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 aparece siempre la clásica nota sobre “las mujeres y el fútbol”. Que no entendemos nada, que no nos gusta, que nos tomamos un mes de descanso de nuestros maridos y novios, etc.

Esas afirmaciones podían tener sentido hace unos años, pero hoy las mujeres no sólo no ignoramos un evento tan importante, sino que sabemos de qué se trata, nos encanta alentar a nuestra selección, conocemos a los jugadores, salimos a festejar cuando ganamos y nos enojamos cuando perdemos. Además, si algo no se le puede negar al género femenino es la Pasión.

¿Cuántos de ustedes saben lo que es un pentagrama, un acorde, una corchea? Ahora, ¿hace falta saber leer música y haber estudiado teoría y solfeo para disfrutar de un concierto de rock, emocionarse con una sinfonía de Mozart o que se te llenen los ojos de lágrimas con una canción de amor?

¿Es necesario conocer sobre técnicas actorales para deleitarse de una obra de teatro? ¿Hace falta ser profesor de danzas para estremecerse y reconocer la genialidad de Eleonora Cassano y Julio Bocca bailando en un escenario?

Lo mismo sucede con el fútbol, chicos. No necesitamos entender la ley del off side, no nos pongan más a prueba.

A mis colegas periodistas, por favor, más creatividad. Basta de recurrir siempre a este viejo mito para llenar tiempo en la pantalla o en los diarios.

¡¡¡¡ VAMOS ARGENTINA, SÓLO FALTAN SEIS PARTIDOS PARA LEVANTAR LA COPA DEL MUNDO Y QUE TODOS ESTEMOS DE FIESTA!!!!!

Los Kirchner somos todos

(Análisis del discurso de la Presidenta Cristina Fernández con motivo del Bicentenario de la Argentina)

El discurso de la Presidenta de la Nación por el Bicentenario de la Patria es una defensa del Gobierno de los Kirchner y una búsqueda de adhesión dirigida hacia quienes no son partidarios de las políticas del oficialismo.

Cristina Fernández y Néstor Kirchner durante los festejos del Bicentenario. Foto: Info Región. Diario del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Desde el discurso se construye una realidad: nuestros pueblos están mejor que hace 100 años, incluyendo la Argentina. Sin tener en cuenta el contexto histórico, se argumenta que en cuestiones de derechos sociales y ciudadanos “estamos mejor”, y no se contemplan otros factores necesarios para una afirmación tan amplia y contundente.

El poder que posee el emisor, por tratarse de la Presidenta, pone en juego artilugios para atribuir ese “estar mejor” a sus políticas, y generar, de esta manera, la aceptación de su Gobierno. Se apropia de las reivindicaciones sociales conseguidas por otros actores a través del tiempo y, por consiguiente, de los masivos festejos del Bicentenario.

Así, el enunciador busca identificarse con el destinatario igualando al actual Gobierno con la Nación y el Pueblo, como si fueran la misma cosa; construyendo un mensaje destinado a todos los habitantes del suelo argentino, valiéndose de significantes supremos (pero vacíos) tales como la democracia, el patriotismo, la verdad y la justicia.

Se intenta lograr adhesión para el accionar del oficialismo a partir de un llamado a la unidad, superando las diferencias. Se afirma solapadamente que las políticas de los Kirchner son la mejor y única defensa posible del Bien Común.

Creatividad para construir ciudadanía

La portada del diario que presenta un nuevo episodio del debate en el Congreso por los DNU y el lector que busca la sección Deportes; en la radio habla la Presidenta y alguien cambia de sintonía; en la televisión, la imagen de la Mesa de Enlace y es mejor ver una película. Síntomas de que los temas políticos y económicos son percibidos como ajenos a la vida cotidiana.

Sucede que los medios presentan estas noticias (tipificadas como “duras”) de una manera demasiado técnica, a tal punto que parecen estar destinadas a eruditos.

Sin subestimar a los destinatarios, estas noticias se ven y se escuchan aburridas, no se comprenden, y lo que es peor, se perciben como desvinculadas de las preocupaciones reales de la gente.

El desafío del periodista es lograr interesar a las personas en las cuestiones políticas y económicas, ya que éstas sí influyen en sus vidas: en su trabajo, en la educación y salud de sus hijos, en el presente y de cara al futuro.

El reto como profesionales de la comunicación es hacer un aporte para que los habitantes se conviertan en ciudadanos, en seres que comprendan la trascendencia de los acontecimientos políticos. Y que como ciudadanos conozcan cómo ejercer sus derechos, transformándose en sujetos promotores de cambios.

En Argentina gozamos de un sistema democrático. Tenemos una Democracia Representativa que se traduce en la elección del Gobierno a través del voto popular.

Pero, democracia también es participación, podríamos llamarla Democracia Participativa, entendida como un modelo estatal que facilite a los ciudadanos organizarse para ejercer una influencia directa en las decisiones políticas.

Y, es en el camino que va de la Democracia Representativa hacia la Democracia Participativa donde los medios y los periodistas tienen un papel central, son la clave de la construcción del ciudadano.

El cómo lograr este objetivo es el estudio en profundidad de las cuestiones políticas y económicas, y transmitir la información en un lenguaje llano, y hacerla atractiva; tan atractiva como el último gol de Messi o un capítulo de los Simpson.

Para ello, necesitamos utilizar las redes sociales, el humor, las técnicas de animación por computadora, la música, sin desestimar ninguna herramienta.

La clave es la creatividad, el echar mano a todos los recursos para elaborar noticias, perder el temor a hacer algo diferente. En definitiva, salirse del camino ya trazado y que en una redacción o frente a un micrófono se recorre cada día.

Un “Chaveta” del Siglo XXI

Foto: Nicolás Bravo / Gentileza DAD

Foto: Nicolás Bravo / Gentileza DAD

Hace unos días, viendo el programa Talento Argentino, emitido por Telefé, me causó mucho placer ver sobre el escenario al humorista cordobés Adrián Gómez, interpretando a “Ricardo Mario Alberto”. Este personaje, creación propia del artista, encarna a un sujeto de las llamadas clases populares de Córdoba. El baile de cuarteto, los apodos, la clásica tonada de estas tierras y el ingenio para contar un chiste o elaborar un relato, siempre remitiendo a la vida cotidiana, conforman a “Ricardo Mario”. Este personaje no nos es desconocido a los cordobeses, ya que hace varios años “Ricardo” participa del programa local Por Deporte (canal 8), lo cual le valió el Martín Fierro del interior en el 2008 a la mejor labor humorística televisiva.

 
juradoAfortunadamente, el jurado, integrado por Catherine Foulop, Maximiliano Guerra y Kike Teruel, dio los tres SÍ para que Adrián pasara a la segunda etapa del concurso. Y digo afortunadamente porque el éxito de un show humorístico depende (casi exclusivamente) del público y en este caso también del jurado; ya que el humor está estrictamente ligado a la idiosincrasia del espectador para que pueda comprenderlo y lograr así la risa o la sonrisa. Ver a “Ricardo Mario” en Talento Argentino me hizo recordar a Negrazón y Chaveta, los clásicos personajes de la revista Hortensia, creada por Alberto “el gringo” Cognini.

 
Negrazon y ChavetaEsta revista surgió en Córdoba Capital en agosto de 1971 y se editó durante 18 años ininterrumpidos (hasta diciembre de 1989). Pero, el año 1973 marcó la consolidación de Hortensia, ya que se empezó a comercializar en todo el país y logró ser una de las revistas de humor más vendidas. Pero, al volverse tan masiva, Hortensia no pudo escapar a ciertas lógicas del mercado y el tono exageradamente cordobés de las historias de Negrazón y Chaveta se suavizó para ser consumido por un público cada vez más extenso. El mismo Alberto Cognini lo recordaba en una entrevista que le realizaran por el año 1979: “En sus comienzos, el lenguaje de Negrazón y Chaveta era más hermético, pues la revista en sí era más local; al ampliarse la distribución de Hortensia, traté de ‘suavizar’ a los personajes (…), tuve que quitarles el excesivo localismo. (…) El juego de los diálogos y situaciones, en un comienzo, estaba basado particularmente en detalles y anécdotas sólo conocidas en Córdoba”.

 
Este “Ricardo Mario Alberto” tan “nuestro”, logró hacer reír al auditorio de Córdoba que estuvo presente en “nuestro” Teatro Real. Habrá que ver si este personaje continúa  pasando de etapa en el certamen desarrollando este mismo “humor nuestro”, o si, como Negrazón y Chaveta, deberá adaptar su estilo para llegar a un público más amplio que ya no es sólo cordobés.

Un partido con altura y memoria

El mejor recuedo del fútbol boliviano: Bolivia 6 - Argentina 1

El mejor recuedo del fútbol boliviano: Bolivia 6 - Argentina 1

“Humillante derrota”, “Disfrute del mejor partido de nuestra selección”, “Qué paliza, qué tunda, disfrútelo nuevamente, un partido con gran altura”. Estas son algunas de las frases que rotulan los dvd que se venden por los mercados de Cochabamba (Bolivia). A tan sólo cinco bolivianos (poco más de 2,50 pesos) se puede comprar el “Histórico partido” donde Bolivia goleó por 6 a 1 a la selección Argentina el pasado 4 de abril. Además de los vendedores que deambulan por las calles, en una esquina se ofrece el partido, mientras las imágenes se pueden apreciar en un televisor. Conversando con algunas personas de aquí, me comentaron que nunca imaginaron que la selección boliviana pudiera ganar ese encuentro. El 4 de abril de 2009 la gente salió a festejar a la calle la inesperada victoria. Para los bolivianos se ha tratado de un hecho excepcional. Además, la mayoría cree que tremenda hazaña del equipo local no volverá a repetirse. Pero, mientras tanto, cada quien hace su negocio y el fútbol sigue dando alegría. En este caso, parece que por mucho tiempo.

* Artículo publicado en el diario Día a Día en Abril de 2009.

El singular oficio de restaurar palos de golf

golf1A nadie le resulta ajeno que en estos tiempos predominan los objetos descartables, y aunque ante el mal funcionamiento de algún artefacto podamos repararlo y prolongar su vida útil, la tendencia a la que nos lleva el consumismo es reemplazar fácilmente cualquier elemento por uno nuevo. Así, resulta muy atractivo encontrar a una persona como Eduardo Del Bianco. “El Gringo”, de 66 años, nacido y criado en barrio Cóndor Alto de Villa Allende, dedica sus días a un oficio que él denomina como “prestar un servicio”: la restauración de palos de golf. “Algunos cambian varas, yo restauro, dejo los palos como nuevos; para eso, hay que saber jugar al golf y entender algo de metales”, asegura Del Bianco.

El palo de golf está formado por la varilla y la cabeza con la cual se golpea la pelota. La vara es un tubo de metal o de fibra de grafito de 12 mm de diámetro y de entre 89 y 115 cm de longitud. El extremo de la varilla opuesto a la cabeza está recubierto de goma o cuero para que el jugador pueda sostenerlo. Un jugador puede utilizar hasta catorce palos durante un recorrido, los cuales se dividen en dos grandes grupos: las maderas y los hierros. Las maderas se numeran de 1 a 7 y los hierros de 1 a 9.

Para Eduardo, un jubilado bancario que se define como una persona “demasiado simple” como para aparecer en las páginas de un medio gráfico, el oficio de restaurar palos de golf surge a raíz de un episodio ocurrido hace 18 años atrás. Luego de un partido de golf con amigos, a uno de ellos se le rompió uno de sus palos; entonces, “El Gringo” le sacó la vara que se había hundido en la cabeza del mismo y con un palo de escoba y poxipol agregó el pedazo de varilla que faltaba. A partir de allí, y de forma autodidacta fue perfeccionando su oficio, recolectando información de publicaciones referidas al golf, y fundamentalmente, escuchando las críticas de sus clientes.

Si tenemos en cuenta que el valor aproximado de un juego de ocho palos de golf de hierro es de 1300 dólares y un palo de madera oscila entre los 240 y los 360 dólares, y Del Bianco obtiene una ganancia de unos 30 pesos por cada palo que restaura, es fácil saber de su sinceridad cuando comenta que cobra lo mínimo y que le da mucho valor a la relación que establece con sus clientes. Eduardo trabaja en el taller que él mismo instaló en su casa, donde tiene amoladora, morsa, compresor, tamiz, e instrumentos ideados por él mismo. “Trabajo con lo elemental, pero con inspiración divina, eso es lo que nadie sabe”, expresa con una mirada entre tierna y cómplice, y agrega: “Soy respetuoso y me siento respetado ¿Qué más puedo pedirle a la vida?”.

“El Gringo” es de esos seres que no adhieren a la idea de que si algo se rompe se lo deshecha. Eduardo es de los que todavía conservan su vieja cortadora de césped, porque con los mínimos arreglos sigue funcionando; es de los que preservan y no de los que descartan. Y, de esa misma manera, se dedica a cuidar a su esposa y a su nieto Juan Cruz, quien, por supuesto, ya tiene su propio palo de golf.

* Artículo publicado en la revista Nosotros y la realidad en Mayo de 2008.

Rescatar la memoria para no perder la identidad

locomotoraTodo aquello que tenga que ver con la historia del ferrocarril en nuestro país despierta melancolía, y más que eso en quienes vivieron esa etapa o fueron empleados ferroviarios. En este último tiempo, Villa Allende ha recibido a nuevos habitantes; y la mayoría de ellos no sabe que el ferrocarril también formó parte de la historia de este pueblo. Vivo en los recuerdos de los vecinos más antiguos; del silbido del tren, los andenes y vagones, sólo queda como testimonio edilicio “la casita del ferrocarril” donde funcionaba la boletería. En un intento por rescatar la memoria, los integrantes de la Fundación Museo Histórico Cultural de Villa Allende presentaron al Departamento Ejecutivo y al Concejo Deliberante de la ciudad un proyecto para la recuperación de la antigua estación de trenes, que se encuentra en el predio del polideportivo municipal. La idea es que allí pueda existir el “Museo del ferrocarril”.

El ferrocarril funcionó en la Villa desde 1911 hasta 1969. El ramal (con vagones de pasajeros y de carga) venía desde la ciudad de Córdoba, pasaba por Guiñazú, llegaba hasta Villa Allende y finalizaba en Unquillo. Cabe destacar que entre los años 1926/27 se inaugura un ramal de 4 kilómetros que iba hasta la entrada a San Fernando, más exactamente hasta La Reducción, donde se cargaban los vagones con piedras calizas que llegaban desde las canteras mediante un sistema de cable/carril (ideado por un ingeniero francés de apellido Pic). Entre abril de 1942 y octubre de 1943 se desmanteló el cable/carril y el ramal que lo completaba; mientras que en septiembre de 1969 partió el último coche/motor con pasajeros.

El Museo Histórico Cultural de Villa Allende, que funciona en el colegio San Martín, propone rescatar del olvido y de las inclemencias del tiempo el pequeño edificio de la estación y el sector circundante, que incluye el tanque de agua que proveía a las locomotoras. El objetivo es devolverle a la antigua estación su estilo primigenio y reabrir sus puertas como un espacio cultural público donde la comunidad interactúe. Al respecto, Mercedes Arias, presidente de la Fundación del Museo, comentó: “Convocamos a siete arquitectos de la Villa, se elaboró un anteproyecto, se hicieron los planos, un render y un presupuesto, y a mediados de septiembre se presentó el proyecto al Ejecutivo”. La restauración de la “casita del ferrocarril” demandaría una inversión aproximada de 90 mil pesos, que sería afrontada con aportes privados, aunque todavía no hay nada en concreto.

A su vez, no podemos pasar por alto que actualmente hay una familia viviendo en la antigua estación. En 1993 se firmó un acuerdo entre Ferrocarriles y la Municipalidad, que contemplaba la cesión de los terrenos, con la condición de que el jefe de la estación siguiera viviendo en el lugar. Años después, el municipio le construyó una casa a la familia y se mudaron. Pero, un hijo de este ex empleado quedó viviendo allí. Sin embargo, el Ejecutivo informó que estas personas desalojarán el edificio en diciembre. Por su parte, el intendente sostuvo: “La Municipalidad está de acuerdo en revalorizar la antigua estación y el terreno circundante, para convertirlo en un espacio cultural. Se está trabajando en un proyecto y en la búsqueda de fondos genuinos. El municipio tiene a su cargo el predio en calidad de depositario ad-honorem según un acuerdo suscripto con la Secretaría de Transporte de la Nación. Se está trabajando en el aspecto legal para sanear los títulos y formalizar la cesión de la estación a favor de la Municipalidad. El trámite está muy avanzado y probablemente estará finalizado a fin de año”.

Asimismo, la última novedad surgió de una reunión entre el jefe comunal y la comisión del Museo realizada el 30 de octubre. “El intendente se comprometió a que ese predio sea exclusivamente un espacio cultural, también se habló del trabajo mancomunado entre el Museo y el municipio, que fue la idea inicial”, manifestó muy conforme Mercedes Arias; al tiempo que comentó que quienes deseen apoyar esta iniciativa pueden sumar sus firmas en la sede del Museo (Goycoechea 150) de viernes a domingos de 19 a 21.

Villa Allende ha ido perdiendo gran parte de su patrimonio arquitectónico. Ya son innumerables las antiguas casonas que fueron derribadas para construir locales comerciales. Ante esta realidad, poder rescatar la “casita del ferrocarril” implica recuperar una parte de la historia de la localidad. Como lo comentó un vecino, tener un museo posibilitaría que las nuevas generaciones sepan “cómo sonaba una locomotora, cómo eran los vagones”. Además, que los nuevos pobladores conozcan la historia del lugar que eligieron para vivir es una manera de que se integren a la vida de la comunidad, que se identifiquen con sus valores, y se fortalezca el sentido de pertenencia. Rescatar la historia es preservar la identidad de un pueblo, para que el “progreso” no desdibuje las singularidades de cada sociedad que la hacen única y valiosa para quienes la integran.

* Artículo publicado en la revista Nosotros y la realidad en diciembre de 2007.

Entrevista al humorista gráfico Crist

Su verdadero nombre es Cristóbal Reinoso, pero la mayoría lo conoce como “Crist”. Este santafesino nacido en 1946, que dice sentirse cordobés, llegó a los 17 años de edad a la convulsionada Córdoba de la década del 60’ para dedicarse a lo que sabía y quería hacer: Dibujar. De ahí en más desarrolló una carrera admirable que lo tuvo como ganador del concurso “Buscando al humorista del año”, organizado por la revista Gente en 1969; prestigio que lo llevó a publicar en este medio, pero al no poder adaptarse a Buenos Aires volvió a Córdoba, donde vive actualmente. Poco después, colaboró con Alberto Cognigni en la creación de la revista humorística de mayor éxito del interior del país: Hortensia. Hoy en día es uno de los humoristas gráficos más reconocidos de Argentina, ha ganado premios internacionales, ha escrito libros y hasta ha tenido la generosidad de compartir sus conocimientos en una breve pero fructífera experiencia como profesor. A comienzos de 2007 fue muy requerido por los medios de comunicación debido a que su colega y amigo, el ya fallecido Roberto Fontanarrosa, precisó de sus manos (y de las de Oscar Salas) para seguir recreando sus personajes, a raíz de una enfermedad que afectaba su movilidad.

Los primeros trazos
En tranquilidad del living de su casa, donde las paredes dan cuenta del trabajo y de la vida de este señor de un carácter amable y gracioso, Crist no dejó de hacernos sonreír mientras nos contaba su historia, regando cada tramo con una deliciosa anécdota.crist-firma1

“Mis principios fueron muy humildes, empecé haciendo cartelitos en Casa Tía cuando terminé el secundario. Salió un aviso solicitando ‘letrista con amplios conocimientos’, y aunque yo de hacer letras no tenía ni idea me tomaron porque el hombre que estaba a cargo era un fanático del dibujo y de la historieta; me tomó porque el tipo no tenía con quien hablar de lo que le gustaba, y a hacer las letras aprendí rápidamente. Ese fue mi primer trabajo”, empieza contando Crist.

Luego, comenzó como dibujante en Canal 13 de Santa Fe, el primero de esa ciudad y que tenía su propia agencia de publicidad: Omicron propaganda. Por aquel entonces (mediados de los 60’) en Córdoba ya había agencias que hacían comerciales para la televisión y en Sta. Fe necesitaban profesionales para la realización de las películas. Es por eso que “El gordo” Caucas y Carlos Jaimes, quienes hacía tres años que trabajaban para Canal 12 de Córdoba fueron convocados por la agencia santafesina.
Crist comenta que cuando estos profesionales llegaron a Omicron vieron sus “stories” y quisieron conocerlo. “Resulta que yo para formarme compraba libros (que todavía me sirven) que hablaban de dibujo animado para TV, decían lo que era un story board; un guión con pantallitas donde dice audio-video y cada pantalla es como un cuadro de historieta; entonces les dije a los de la agencia que había que imprimir estas stories, todo lo que decía el libro, cosa que hacían en España”, detalla al tiempo que agrega que “lo que más les llamaba la atención a Caucas y Jaimes era que no se trataba de ideas descabelladas sino de películas realizables”.

Durante el tiempo que Caucas y Jaimes estuvieron en Santa Fe Crist aprendió el ABC de lo que era el cine y la animación. “Hacíamos comerciales de 20 segundos para televisión; ahí aprendí cómo se hace una película de animación, qué se recorta, cómo se mueve el personaje, cómo la cámara está puesta sobre la mesa de animación, cómo tenés que correr el fondo para que parezca que el personaje avanza. Aprendí como se hacía el sonido y hasta hacía las voces de los personajes”, relata.

Cordobés por elección y sentimiento
Con el tiempo, el trabajo empezó a mermar y Caucas y Jaimes decidieron quedarse en la capital cordobesa. “Entre las cosas que se trajeron para Córdoba estaba yo”, se ríe Crist y comenta: “Me ofrecieron trabajo y aprender con ellos haciendo lo que me gustaba, se lo planteé a mis viejos y ellos me apoyaron, fue el destete”.

El humorista cuenta que al dejar su provincia natal todo fue una aventura desde el primer día, aventuras que fortalecieron su vocación: “No tenía un mango, me dejaron en el hotel Emperador, era fin de semana y no funcionaba el restaurant. Se les ocurrió (a Jaimes y Caucas) venirme a ver el sábado, yo estaba como un león enjaulado. Fuimos a comer y se aclararon las cosas, me instalaron en una pensión y me dieron unos mangos de adelanto para que me moviera. Y ese lunes empecé haciendo bocetos, y comencé a conocer lo que era Córdoba, el trabajo en las agencias”.

Por ese entonces Crist comenzaba a descubrir la ciudad. A propósito de ello surge otra anécdota: “Una vez bajé de la agencia que estaba ubicada en Gral Paz 120 y pasaron unas chicas de la Facultad de Arquitectura con carteles, no recuerdo por qué estaban protestando, y algunas eran como un sandwich, con carteles atrás y adelante. Entonces, yo le dije a una ‘qué lindo sandwich’ y se rió, luego aparece la policía y me llevaron preso sólo porque estaba allí, y Jaimes y Caucas me fueron a buscar y me dijeron ‘te vamos a tener que explicar lo que es Córdoba’ ”.

La casa de San Vicente
Luego, Crist vivió un tiempo en casa de Jaimes, pero deseaba independencia, por lo que anduvo de pensión en pensión que “en esa época eran terribles” hasta que le sucedió “algo mágico”. Haciendo un trabajo para la agencia Exacta conoce a un correntino que trabajaba como modelo, se hacen amigos y le propone ir a vivir a su casa. “Eran todos estudiantes de medicina, tenían una casa en San Vicente y fue lo mejor que me pasó en mi vida. Era bárbaro porque me empecé a relacionar socialmente”, explica.
Siguiendo con la descripción de aquella época Crist recuerda: “Eran como chicos grandes. En la terraza habían hecho un circuito, tenían los modelos de los autos y les ponían rueditas de goma, adelante eran dos tapitas de penicilina y atrás las patonas de los scalectrics, y le ponían macilla, y con eso jugaban en la terraza. Como a mi me apodaban “el Mandrú” yo había puesto en mi pieza un cartel que decía ‘Taller de chapa y pintura “el Mandrú”’, entonces me llevaban los autitos para que yo se los pintara”. De todas formas, también hacían “unas jodas bárbaras, con decirte que preparaban el clericó en el lavarropas”.
Aquellos eran años convulsionados, el humorista recuerda que los primeros “cagazos” se los llevó ahí: “El día del ‘cordobazo’ había una hoguerita en la esquina y bajaron y tiraron con ametralladoras para arriba y todos en la terraza, cagados”.

“El humorista del año”
En el año 1969, la revista Gente organiza el concurso “Buscando al humorista del año”, en esos momentos Crist ya publicaba en Rico Tipo algunos dibujos de humor. “Tenía un par de ideas e influenciado por lo que pasaba en Córdoba mis personajes empezaron a hablar, como lo hacen los estudiantes, con sus conflictos”, expresa en referencia al material que envió al concurso. Así, con tan sólo 23 años de edad gana el primer premio que consistía en un contrato por 6 meses con Gente y 100 mil pesos de la época, “nunca había tenido esa guita”, comenta.

Pero Crist, habiendo vivido cinco años en la docta, ya era cordobés. “Duré 15 días en Buenos Aires y me volví a la casa de San Vicente”, grafica. Con el prestigio de haber ganado un concurso tan importante, seguía colaborando en las agencias pero era free lance, lo contrataban para trabajos determinados y eso lo hacía sentirse libre. “En Buenos Aires podría haber trabajado más, pero no se trataba de eso, yo en Córdoba me sentía bien”.

El fenómeno de Hortensia
Un día del año 1971, frente al correo, Crist ve a un tipo grandote con un sobretodo gris caminando junto al “Flaco” Jiménez y le dice: “Crist, carajo, qué genio, qué artista, estoy haciendo una revista de humor cordobés, quiero que colaborés conmigo”. Se trataba de Alberto Cognigni que con una gruesa voz (que Crist imita al relatar el episodio) lo invitaba a formar parte de la legendaria Hortensia. “Nadie tenía idea lo que iba a ser la revista, el único que sabía de qué se trataba era Alberto, aparte él la quería hacer escrita en cordobés”, describe el humorista. Con emoción Crist rememora que Hortensia “fue un éxito increíble, la revista salió a las 11 de la mañana y a las 14 no había más en los kioscos (2 mil ejemplares en el centro de Córdoba), a los 15 días preparamos el segundo número y empezamos a saber quién era Alberto Cognigni y qué pensaba de una revista”.

Ilustración
Recordando el trabajo en Hortensia Crist narra que “Alberto manejaba la revista como una familia, por ejemplo, organizaba viajes, ‘Hortensia viaja a las cataratas’, y alquilaba un ómnibus y subíamos todos, ponía un cartel en el micro, porque a él le encantaba eso; era como una gallina que nos cobijaba a todos, era un trato muy doméstico”.

En el año 73’, con una carrera que se afirmaba cada vez más, Crist junto a Fontanarrosa son convocados por el diario Clarín: “Caloi organizó la página de humor y nos propuso al ‘Negro’ y a mí como del interior; y nos preguntaron si queríamos hacer historietas o viñetas, y me volqué hacia la segunda porque era lo mío, y hace 33 años que trabajo en Clarín; y aprendí que el dibujo tiene que tener relación con las noticias, y a trabajar para un diario se aprende ahí, laburando”.

Crist hace escuela
Recién empezado este milenio, una serie de situaciones coincidieron para que Crist transmitiera sus conocimientos y experiencia. En un departamento de iguales dimensiones que su hogar y que se encuentra debajo del mismo, Crist hizo escuela cada sábado “a partir de las 10 y hasta lo que durara”. Confiesa que él aprendió más que sus alumnos, ya que, además de reír muchísimo en cada clase, se dio cuenta de que “podía enseñar”.

Como no podía ser de otra manera, emerge otra fantástica anécdota: “Una vez vino a Córdoba Fontanarrosa y lo invité a la escuela. Organicé una choripaneada con los chicos. “El Negro” que era tan gracioso en sus observaciones me dijo: ‘Crist, usted ha superado a la educación media argentina, porque en alguna parte del país están luchando para darles un vaso de leche a los alumnos y usted les da choripán, está en una situación superior’ ”.

De su época de profesor Crist señala la satisfacción que siente al saber que varios de aquellos alumnos hoy están publicando, entre ellos se destaca Lucho Luna, un muchacho que además trabajaba para ayudar a su familia; Catalán, gerente de una panificadora, “el mejor guionista de chistes del grupo”; y Rogelio Arias, que está trabajando en Brasil, “un genio”.

El humor según Crist
Para finalizar, y cayendo en la recurrente tentación de buscar definiciones, no podíamos dejar de pedirle a Crist una declaración sobre qué es el humor y cuáles son sus funciones más allá de provocar la risa o la sonrisa. “El humor es una actitud ante la vida, a pesar de que nuestro humor (por el humor gráfico) es crítico, es hiper crítico”, señala primeramente, y completa: “En el fondo sos un poco periodista, el humor tiene que ver con la risa pero también con la reflexión”.