Aquel amanecer

Abrí los ojos cuando el sol ya molestaba. Rápidamente sentí el calor en el cuerpo. Entonces, dormité muchos minutos, que quizás fueron horas. Paulatinamente, iba escuchando las olas. Fui percibiendo el aroma del mar. Poco a poco, se oían las voces de los turistas, sus pasos tambaleantes en la arena. El reloj ya marcaba las nueve de la mañana. En ese momento, recordé que había dormido en la playa.

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