Rescatar la memoria para no perder la identidad

locomotoraTodo aquello que tenga que ver con la historia del ferrocarril en nuestro país despierta melancolía, y más que eso en quienes vivieron esa etapa o fueron empleados ferroviarios. En este último tiempo, Villa Allende ha recibido a nuevos habitantes; y la mayoría de ellos no sabe que el ferrocarril también formó parte de la historia de este pueblo. Vivo en los recuerdos de los vecinos más antiguos; del silbido del tren, los andenes y vagones, sólo queda como testimonio edilicio “la casita del ferrocarril” donde funcionaba la boletería. En un intento por rescatar la memoria, los integrantes de la Fundación Museo Histórico Cultural de Villa Allende presentaron al Departamento Ejecutivo y al Concejo Deliberante de la ciudad un proyecto para la recuperación de la antigua estación de trenes, que se encuentra en el predio del polideportivo municipal. La idea es que allí pueda existir el “Museo del ferrocarril”.

El ferrocarril funcionó en la Villa desde 1911 hasta 1969. El ramal (con vagones de pasajeros y de carga) venía desde la ciudad de Córdoba, pasaba por Guiñazú, llegaba hasta Villa Allende y finalizaba en Unquillo. Cabe destacar que entre los años 1926/27 se inaugura un ramal de 4 kilómetros que iba hasta la entrada a San Fernando, más exactamente hasta La Reducción, donde se cargaban los vagones con piedras calizas que llegaban desde las canteras mediante un sistema de cable/carril (ideado por un ingeniero francés de apellido Pic). Entre abril de 1942 y octubre de 1943 se desmanteló el cable/carril y el ramal que lo completaba; mientras que en septiembre de 1969 partió el último coche/motor con pasajeros.

El Museo Histórico Cultural de Villa Allende, que funciona en el colegio San Martín, propone rescatar del olvido y de las inclemencias del tiempo el pequeño edificio de la estación y el sector circundante, que incluye el tanque de agua que proveía a las locomotoras. El objetivo es devolverle a la antigua estación su estilo primigenio y reabrir sus puertas como un espacio cultural público donde la comunidad interactúe. Al respecto, Mercedes Arias, presidente de la Fundación del Museo, comentó: “Convocamos a siete arquitectos de la Villa, se elaboró un anteproyecto, se hicieron los planos, un render y un presupuesto, y a mediados de septiembre se presentó el proyecto al Ejecutivo”. La restauración de la “casita del ferrocarril” demandaría una inversión aproximada de 90 mil pesos, que sería afrontada con aportes privados, aunque todavía no hay nada en concreto.

A su vez, no podemos pasar por alto que actualmente hay una familia viviendo en la antigua estación. En 1993 se firmó un acuerdo entre Ferrocarriles y la Municipalidad, que contemplaba la cesión de los terrenos, con la condición de que el jefe de la estación siguiera viviendo en el lugar. Años después, el municipio le construyó una casa a la familia y se mudaron. Pero, un hijo de este ex empleado quedó viviendo allí. Sin embargo, el Ejecutivo informó que estas personas desalojarán el edificio en diciembre. Por su parte, el intendente sostuvo: “La Municipalidad está de acuerdo en revalorizar la antigua estación y el terreno circundante, para convertirlo en un espacio cultural. Se está trabajando en un proyecto y en la búsqueda de fondos genuinos. El municipio tiene a su cargo el predio en calidad de depositario ad-honorem según un acuerdo suscripto con la Secretaría de Transporte de la Nación. Se está trabajando en el aspecto legal para sanear los títulos y formalizar la cesión de la estación a favor de la Municipalidad. El trámite está muy avanzado y probablemente estará finalizado a fin de año”.

Asimismo, la última novedad surgió de una reunión entre el jefe comunal y la comisión del Museo realizada el 30 de octubre. “El intendente se comprometió a que ese predio sea exclusivamente un espacio cultural, también se habló del trabajo mancomunado entre el Museo y el municipio, que fue la idea inicial”, manifestó muy conforme Mercedes Arias; al tiempo que comentó que quienes deseen apoyar esta iniciativa pueden sumar sus firmas en la sede del Museo (Goycoechea 150) de viernes a domingos de 19 a 21.

Villa Allende ha ido perdiendo gran parte de su patrimonio arquitectónico. Ya son innumerables las antiguas casonas que fueron derribadas para construir locales comerciales. Ante esta realidad, poder rescatar la “casita del ferrocarril” implica recuperar una parte de la historia de la localidad. Como lo comentó un vecino, tener un museo posibilitaría que las nuevas generaciones sepan “cómo sonaba una locomotora, cómo eran los vagones”. Además, que los nuevos pobladores conozcan la historia del lugar que eligieron para vivir es una manera de que se integren a la vida de la comunidad, que se identifiquen con sus valores, y se fortalezca el sentido de pertenencia. Rescatar la historia es preservar la identidad de un pueblo, para que el “progreso” no desdibuje las singularidades de cada sociedad que la hacen única y valiosa para quienes la integran.

* Artículo publicado en la revista Nosotros y la realidad en diciembre de 2007.

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