Hortensia, sinónimo de “humor cordobés”

afichehortensia3En el año 1971 y de la mano de Alberto Cognigni nace en Córdoba una revista que condensaría el más típico humor cordobés y funcionaría como institucionalización del mismo. Se trata nada menos que de Hortensia, una publicación que logra lo que ninguna otra antes: que el humor de Córdoba trascienda las fronteras de la provincia y que a través de sus personajes centrales, Negrazón y Chaveta, el modo de vida de un sector popular (los “negros cordobeses”) entre en escena en un producto cultural de consumo masivo.
Asimismo, Hortensia (o La papa de Hortensia), que adoptó ese nombre a raíz de una conocida demente de barrio Santa Ana que vendía bulbos de hortensia y que se levantaba la pollera mientras escupía palabrotas, fue el nicho incubador de renombrados talentos como los fallecidos “Negro” Ortiz y Roberto Fontanarrosa, Ian, Peiró, Caloi, Brócoli, Crist, Roberto Di Palma, entre otros. El Pulpita Iriarte, la Chancha Sarcástica, Boogie el Aceitoso, Inodoro Pereyra, García y la máquina de hacer pájaros, Súper Gauna, son algunos de los personajes que habitaban las páginas de esta publicación e hicieron reír a un país.
Hortensia surgió como un pequeño proyecto “entre amigos”, que contó con la incondicional colaboración de Sarita Catán, esposa de Alberto Cognigni. De esta forma, el staff de colaboradores estaba integrado (salvo por Cognigni que venía del desaparecido diario Córdoba y el rosarino Crist, vedette del último concurso de revista Gente) por periodistas amigos, dibujantes publicitarios y notables empleados de Ika Renault.

En total podemos contar: 245 números, dieciocho años y tres meses ininterrumpidos (desde agosto del 71 a la segunda quincena de diciembre de 1989), con el proceso militar más terrible en medio, dos mil ejemplares vendidos con el primer número, con un tiraje promedio de 75 mil ejemplares (lo cual la ubicaba en los primeros puestos del tiraje nacional), y dos libros de oro.
Desde sus comienzos, Hortensia se constituyó como una publicación quincenal. En sus páginas podía observarse gran cantidad de publicidades presentadas de manera cómica, es decir, adaptadas al estilo de la revista. Durante la primera etapa, todo el proceso de elaboración, desde la diagramación hasta la impresión, se realizaba en el mismo lugar: el edifico ubicado en Remonda 530 de la ciudad de Córdoba. Al comenzar el año 1984, las desinteligencias entre el dueño de la imprenta, J. C. Graziani y el administrador de Hortensia, Nello Bollea, hacen que la redacción se traslade a Colón 50.

El humor cordobés desembarca en Bs Ascarta-al-q-lee
El año 1973 marca la consolidación de Hortensia, es decir, se proyecta como publicación nacional ubicándose en los primeros puestos del ranking de revistas de humor más vendidas. Al respecto, Carlos Gazzera señala que “con su rápida evolución, Hortensia fue convirtiéndose de una formación en una institución de la cultura de Córdoba. En la editorial de enero de 1973, en ‘Carta al que lee’, Cognigni le agradece a Landricina que haya hablado bien, en el festival de Jesús María, de Hortensia. En otras palabras, Cognigni se hace cargo de la institucionalización de la revista y agradece a todos aquellos humoristas que usan los chistes de Hortensia, a lo ancho y a largo del país” . Además, durante ese período la editorial Siglo XXI publica tres Libros de Oro de la revista, con material seleccionado de los números ya emitidos.

Al respecto, Roberto Fontanarrosa, quien con su legendario Inodoro Pereyra nos hizo sonreír desde la primera etapa de Hortensia, comentó en una entrevista que la revista “creó otro polo de atención, por vez primera hizo un humorismo alejado de la sofisticación europea o estadounidense que tanta influencia tuvo en Buenos Aires. Introdujo el idioma cordobés en el país. No demostró vergüenza ante las limitaciones, se rió de la solemnidad. No quiso vender la imagen de triunfador tan común en el porteño, en una palabra: no avergonzarse de ser pobre, sino reírse de ello” .

Hortensia, como bien de consumo masivo, no pudo escapar ciertas lógicas de mercado, tanto es así que el tono exageradamente cordobés de las historias de Negrazón y Chaveta se suaviza para ser consumido por un público cada vez más amplio, un lector que ya no es sólo cordobés. A propósito, Alberto Cognigni recuerda: “en sus comienzos, el lenguaje de Negrazón y Chaveta era más hermético, pues la revista en sí era más local; al ampliarse la distribución de Hortensia, traté de ‘suavizar’ a los personajes (…), tuve que quitarles el excesivo localismo. (…) El juego de los diálogos y situaciones, en un comienzo, estaba basado particularmente en detalles y anécdotas sólo conocidas en Córdoba” .

Negrazón y Chaveta, protagonistas indiscutidos
n-y-ch Negrazón y Chaveta se estableció, desde el primer número de Hortensia, como una sección fija de la revista. Se trataba, como lo afirmara su creador, de los diálogos de dos personajes que intentaban representar a dos cordobeses de clase baja: “Negrazón y Chaveta estaban presentes cuando yo me limité a recrearlos, a darles un lenguaje a esos trescientos mil como ellos que deben existir en Córdoba. Ellos forman parte del humor contestatario de la ciudad, que responde de un modo muy inteligente en sí, con una tradición oral-auditiva, a la condición de ‘docta’ y solemne de la ciudad de los doctores universitarios” . Asimismo, continuando con la reflexión sobre ambos personajes, Cognigni expresaba: “Creo que son los personajes claves que diseñan la revista, son los que están desde el primer número. Lentamente, se fueron constituyendo en los personajes centrales, en los más representativos de la revista Hortensia y del humor cordobés” .

Como se deduce de la lectura de las historias, Negrazón y Chaveta personifican a dos amigos del barrio que se encuentran y conversan sobre el acontecer diario. Sus temas de conversación remiten en su mayoría a la vida cotidiana, sus vivencias y experiencias. Estos diálogos se desarrollan en escenarios característicos de la ciudad tales como el Parque Sarmiento, la peatonal, La Cañada, la Plaza de Alta Córdoba. A su vez, en el curso de los diálogos encontramos numerosas referencias a elementos típicos y folclóricos de Córdoba: los festivales de folclore de Cosquín y Jesús María, los corsos de San Vicente, el Club de fútbol Bella Vista, el cuarteto Leo, el Hospital de Clínicas, el tranvía, las estaciones de radio LV2, LV3; personalidades locales, tales como Pancho Olguín, Marconi, Miguelito Helfor; y marcas de productos reconocidos de la época como Corcemar y la moto Puma. Además de las alusiones a las golosinas y alimentos clásicos que se vendían en los puestos ambulantes de las calles cordobesas: praliné, choripán, manzanas bañadas en azúcar; y la mención de diarios de Córdoba: La Voz del Interior, Los Principios, Comercio y Justicia.

Cordobés básico, materia prima para el humor

Con lo primero que se topa el lector al abrir la revista y particularmente al leer Negrazón y Chaveta, es con lo que conocemos como “cordobés básico”. Este idioma que nació y crece en “la docta” y tiene características tales como: la contracción de frases y palabras, “te gua” (te voy a), “si vuá” (si voy a); la eliminación de la “ll” cuando está entre vocales, que hace que zapatilla se pronuncie como “zapatía” y talleres como “taiere”; la pérdida de la “d” hace que en el habla cordobesa popular un pelado sea un “pelao”, alguien ebrio un “chupao” (chupado) y un muerto un “finao” (finado), también es frecuente escuchar: “para’a”, “senta’a”, “guarda’a”. El ingenio a la hora de aplicar apodos es también una marca indiscutida de los cordobeses, así es muy común escuchar: “Cara e’ Mate”, “Mentira fresca”, “Momia con Gripe”.

Ahora bien, el lector debe poseer determinadas competencias si quiere entender cabalmente el lenguaje de estos personajes. Es por ello que el lector que se construye desde este discurso de humor es cordobés y de clase media. Cordobés, porque debe ser capaz de comprender el “cordobés básico”; y debe poder reconocer y completar el significado de todos los elementos típicos y folclóricos de la ciudad de Córdoba que afloran en los diálogos y escenarios, como partes del contexto del relato y que le otorgan significación. Y de clase media porque para poder reír con las anécdotas de estos dos cordobeses de clase baja es necesario que el lector se perciba como ajeno, exterior y un tanto superior a esa clase. Como lo afirmara su director y creador, Alberto Cognigni, “la clase social que lee a Negrazón y Chaveta va desde la clase media para arriba, los ubicados por debajo no son lectores sino protagonistas. Incluso, en ciertos niveles puede llegar a ser agónica su lectura” .

La Córdoba de Hortensia
Así, en una Córdoba tradicionalmente elitista aparecen Negrazón y Chaveta hablando este “cordobés básico”, y los “negros cordobeses” comienzan a estar presentes en las lecturas de un sector de clase media y culta que leía la revista. Para comprender este fenómeno es preciso describir aquella Córdoba de los 70 donde surge Hortensia. Debemos remitirnos, primeramente, a los procesos de industrialización que empiezan a desarrollarse desde la segunda mitad de los años cuarenta en Argentina y que traen como consecuencia la transformación del escenario social. Los nuevos asentamientos industriales resultan clave para comprender el nivel de reforma en que se encontraba inmersa la ciudad de Córdoba, estos nuevos complejos (Fiat Concord Argentina, IKA Renault) producen una reestructuración de la distribución poblacional y la creación de numerosos barrios alrededor de ellos.

Los cambios que produjeron en el tejido social las políticas de promoción industrial, sobre todo las del post peronismo, fueron configurando en Córdoba una sociedad cada vez más heterogénea, donde nuevos actores vienen a cuestionar, a través de un manifiesto protagonismo e irrupción en la escena social, aquella sociedad cordobesa marcadamente tradicional, elitista y clasista. Esos nuevos actores son los obreros industrializados, que encuentran en el sindicato su espacio de representación y dinamismo político; el claustro estudiantil, con su tradición contestataria demostrada fielmente desde la Reforma Universitaria de 1918; y los pobres urbanos, el “lumpen”, los que se quedaron excluidos de los beneficios económicos de la industrialización. A esa clase social es a la que Cognigni intenta representar en las historias cómicas de Negrazón y Chaveta. El propio Alberto Cognigni así lo expresaba: “Ambos personajes no son fracasados, sino productos de la circunstancia, de los procesos socio-económicos, etc., que ha vivido la ciudad o el país si se quiere” .

Los nuevos actores sociales que hacen su aparición tras la industrialización vienen a socavar esas fronteras tan delimitadas en Córdoba entre lo culto y lo popular, es así que, intelectuales comprometidos con una nueva realidad social, comienzan a tomar protagonismo en la arena de la cultura tematizando sobre nuevas cuestiones. En este caso, Alberto Cognigni, a través del humor, pone en escena al “negro cordobés”. Teniendo en cuenta esto, puede decirse que Hortensia y Negrazón y Chaveta como su sección más representativa constituyeron un discurso contestatario u opuesto a la tradicional imagen de Córdoba la “docta”.

Hortensia es presente
Hortensia, lejos de formar parte del pasado, hoy en día cobra sentido ya que el humor de Córdoba, construido a través de la figura del “negro cordobés” instalada desde Negrazón y Chaveta, tiene proyección nacional. Esta puede verse en humoristas como el “Negro” Álvarez, Cacho Buenaventura y Chichilo Viale que continúan recreando negrazones y chavetas. En lo que hace al humor gráfico, en la actualidad siguen destacándose las creaciones de Peiró, Ian, Crist, Pepe Angonoa, Jericles, Oscar Salas, Furnier, entre otros.

Cabe recordar, a modo de ejemplo, que recientemente, en la temporada 2005 de Villa Carlos Paz se reestrenó luego de 10 años la obra teatral Brotó la Papa de Hortensia, que se pusiera en escena por primera vez en la década del 80 protagonizada por Chichilo Viale. En ella se recrean los personajes más típicos de la revista: Negrazón, Chaveta, Pirula y los clásicos lugares como el bar y el kiosco de diarios.
Hortensia sentó las bases de un humor que se caracteriza, como decía uno de los tantos cuentistas de esta tierra, por ser “de la cintura para arriba”, porque es un humor que no recurre a la guarangada, se destaca por la simpatía de su tonada, por tener siempre un chiste a mano y por esa habilidad extraordinaria para inventar los más ingeniosos apodos. Y tanto es así que a partir de Hortensia, además de como ciudad “docta”, de las iglesias y de las universidades, Córdoba es conocida por la singularidad del humor de su gente.

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Antes y después de Cognigni
Miguel Bravo Tedín, colaborador de la revista, en su libro Hortensia y Córdoba divide en dos las etapas por las que transitó la publicación: la fase inicial, desde su primera edición en agosto de 1971 hasta junio de 1983, año en el que muere su creador; la segunda etapa comienza un mes después, julio del 83, y culmina con el cierre de la revista en diciembre de 1989. Según describe Bravo Tedín, en esta segunda etapa la revista cambia sustancialmente la línea editorial. “Las editoriales se habían transformado. De humor, poco; podrían haber figurado como editoriales de publicaciones comunes y corrientes, nada que ver con una revista de humor. No se tomó distancia de lo acontecimiental y cotidiano para proyectarlo con visión humorística, tal cual hacía Cognigni” , comenta Bravo Tedín. Al morir Alberto Cognigni, sus hijos virtuales, Negrazón y Chaveta, continuaron en la revista, aunque, poco a poco, su presencia fue disminuyendo.

Algo más sobre el papá de Negrazón y Chaveta
alberto_cognini_fotoAlberto Pío Augusto Cognigni nació en la ciudad de Bell Ville, al sudeste de la provincia de Córdoba, el 11 de noviembre de 1930 y murió el 16 de junio de 1983. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y trabajó en cuatro diarios de la capital cordobesa, entre ellos La Voz del Interior. Colaboró en revistas extranjeras como El Pingüino y Barrabases de Chile, desde 1956 a 1960; y por el año 1979 en la revista internacional Visión. En España se publicó un trabajo de Cognigni junto a calificados humorísticos argentinos como Crist, Geno Díaz, Lino Palacio, Bróccoli y otros, titulado “Y aún reímos…”. En 1969 obtuvo el premio S.I.P “Mergentheler” y en 1972 el premio ADEPA; año en el que también se acredita el cuarto premio entre 600 artistas de todo el mundo, en el Salón “Terres des Hommes” de Montreal, Canadá. En Argentina, publicó el libro “Cognigni, desde Córdoba… y buhé” y “El libro de Negrazón y Chaveta”. Cabe destacar que mientras realizaba Hortensia, Cognigni era el autor de las viñetas “Así es” y “Campo afuera” en La Voz del Interior.

* Las ideas centrales de este artículo han sido extraídas de la tesis de grado titulada “La cultura popular en el humor de Córdoba, Negrazón y Chaveta en la revista Hortensia”, realizada por Daniela Frontera y Débora Loza, 2004. Para acceder al documento dirigirse a la biblioteca de la Escuela de Ciencias de la Información, UNC.

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7 comments so far

  1. Lourdes on

    Hola Débora! Me llamo Lourdes. Soy cordobesa y estudiante de Ciencia Política. Estoy haciendo una investigación referente a la construccion identitaria cordobesa en torno al humor, el cuarteto, etc. Me sería de extrema utilidad si me facilitaras las fuentes, sobre todo de las citas de Cognigni y Fontanarrosa. Muy buen desarrollo, me encantó! Felicitaciones :D

    • deboloza on

      Hola Lourdes! Gracias por tus palabras. El artículo está basado en mi tesis de grado titulada “La cultura popular en el humor de Córdoba, Negrazón y Chaveta en la revista Hortensia”, que realicé junto a mi compañera Daniela Frontera en el 2004. Podés encontrar una copia de nuestro trabajo en la biblioteca de la Escuela de Ciencias de la Información, UNC. Ahí están todas las referencias bibliográficas. Éxitos!

      • Lourdes on

        Te agradezco mucho!! Después te comparto los avances de la investigación por si te interesa. Es una genealogía foucaultiana y el proyecto dura cuatro años. El jueves a 14 estaremos exponiendo el las Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencia Política de la UCC (en el campus). Si tenés un tiempo y querés pasar te esperamos! Gracias de nuevo! Lourdes

  2. Juan on

    Qué lástima que después de Hortensia no se intentó sacar una revista de humor gráfico. Hubo algunos intentos, yo recuerdo la revista Hola Tío o el relanzamiento de la revista Hortensia llamada nueva generación con un formato mas chico creo que en el `92 pero que lamentablemente duraron poco. Hay muy buenos dibujantes que no llegan a los diarios y harian falta revistas de humor gráfico.

  3. pedro fuentes on

    Luis Beresovsky fue editorialista de Hortensia muchos años.

  4. deboloza on

    Dani: Gracias por tu comentario. Es muy lindo que a través de los años sigamos compartiendo gustos e intereses!!!!!

    Debo.

  5. Daniela on

    Qué lindo sería poder contar hoy con un boom editorial de humor de las características de Hortensia… Tendría yo 8 o 9 años y puedo acordarme del lugar de privilegio que le daban los quiosqueros en sus estantes a “La Papa”, dicen que se vendía como pan caliente…

    ¡¡Me encanta tu blog, muy interesantes tus notas !!
    Abrazoooo


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